Las Carmelitas en Morovis
En el 1925 el señor
Obispo solicitó de la Orden Carmelita que se
hiciera cargo de la parroquia de Morovis, ya
que él no tenía sacerdotes
para atenderla. El 2 de febrero de 1925
llegó por primera vez el Padre
Elías Basalduch, quien se hizo cargo de
la parroquia y emprendió una tarea
sacerdotal y apostólica extraordinaria,
levantando vigorosamente el
espíritu religioso en toda la jurisdicción
parroquial.
Un buen número
de padres carmelitas han trabajado tesoneramente
por dotar a este pueblo del mejor espíritu
cristiano y sobre todo por
fortalecer la devoción a la Virgen del
Carmen, la más antigua devoción
mariana.
Los puntos más
significativos de la historia carmelita de Morovis, es
que el pueblo ha aprendido a querer a estos sacerdotes
y cuando ellos
llegan a Morovis se encuentran felices como si
estuvieran en sus propias
casas. El muy recordado Padre Tomá
María Sollora, quien estuvo en
Morovis desde 1932 hasta 1955, está enterrado
en el altar de la Virgen
del Carmen de nuestra iglesia. Había
muerto en 1963 en Santurce, pero a
petición de la feligresía sus restos
fueron trasladados a nuestro pueblo
en 1982.
El Padre Idelfonso Ibáñez,
quien estuvo más de viente años en
Morovis, fue enterrado en nuestro cementerio
y no en el panteón de los
Carmelitas en Santurce cuando murió en
1996. El sacerdote así lo había
pedido con gran firmeza. En julio de 1994
le habían sido dedicadas las
Fiestas Patronales.
De esto viene el que
no se pueda concebir a Morovis sin sacerdotes
Carmelitas. Un buen señor de nuestros
campos dijo: "La Virgen del
Carmen y los padres Carmelitas unen sus brazos
para abrazar a Morovis y
Morovis compensa a la Virgen ese amor amando
a los Padres Carmelitas,
sus hijos predilectos."
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